Celebramos la publicación a primeros de abril de este año 2025 del libro “Propuestas para la normalización de las palabras Enfermería y enfermera/o. Informe elaborado para la Conferencia Nacional de Decanas y Decanos de Enfermería (CNDE)”, cuyas autoras son Dra. Rosamaría Alberdi Castell, Dra. Pilar Almansa Martinez y Núria Cuixart Ainaud, y el aval de la catedrática de Lengua Española Dra. Susana Guerrero Salazar; sin olvidar a enfermeras y grupos o entidades que han colaborado en el argumentario.
La historia de la profesión enfermera siempre se ha descrito en acciones con duración indeterminada en el tiempo; en este caso llevamos más de dos décadas solicitando reiteradamente la modificación de las definiciones de enfermera y enfermería para que reflejen con rigor la esencia y el impacto de nuestra función. Aún a fecha de abril de 2025 sigo leyendo como definición de enfermero,ra (https://dle.rae.es/enfermero) :
- m y f. Persona legalmente autorizada para ejercer la enfermería.
- Persona que cuida a un enfermo. “Estuve unos días de enfermero de mi padre”.
- Perteneciente o relativo a la enfermería o a los enfermeros.
Sinónimos o afines de «enfermero, ra»: practicante, sanitaria, barchilón, ATS.
En 2018 la CNDE da un paso al frente a fin de poder gestionar en un equipo de trabajo este reto; en diciembre de 2022 se formalizó por parte de la CNDE la entrega de la propuesta de modificación acompañado de un informe detallado y cinco anexos complementarios a la Real Academia Española (RAE). A fecha de hoy, seguimos a la espera.
Si rebuscamos en la cronología de la enfermera o de la enfermería, ya en el 250 a.C., en la India, o en el impero bizantino, o en la época de Homero y de Sócrates, ya había enfermeros/as; y, según indica Collière, el origen de las prácticas de cuidados estaba ligado a las intervenciones maternales que aseguraban la continuidad de la vida y de la especie. Y seguimos en la edad Media y en la Moderna y en la Contemporánea, donde Florence Nightingale reforma el concepto de la enfermería, le da una nueva directriz a la ciencia del cuidado del ser humano.
En España, entre los años 1950 y 1970 se acuñó el termino ATS (Ayudante Técnico Sanitario); en 1977 se crearon las primeras Escuelas Universitarias de Enfermería donde se “diplomaba” a estas profesionales. Actualmente ya podemos hablar de Grado, y podemos cursar masters e incluso doctorados.
Cuanto ha llovido desde entonces y cuanto nos cuesta avanzar. Cada paso adelante es una cruzada. Aún y así, como se expone en el libro que nos ocupa, los diccionarios van un paso atrás de las palabras y de sus significados, ya que es el uso de la palabra o expresión identificada lo que justifica, precisamente, que se recojan o se modifiquen significados y los diccionarios vayan cambiando y enriqueciéndose.
Es de justicia que la RAE adecue el concepto de enfermera/o y enfermería ajustándolo a la realidad actual. No en vano la evolución de nuestra disciplina y la profesión enfermera reconoce la consecución de su máximo desarrollo académico, disciplinar (con relevantes modelos y teorías enfermeras), con Metodología y lenguaje enfermero -valoración, diagnóstico enfermero, planificación, ejecución y evaluación-, con lenguaje enfermero (taxonomía diagnóstica NANDA, y clasificación de resultados NOC y de intervenciones NIC). Con un amplio Desarrollo competencial y Desarrollo científico (generando y difundiendo el conocimiento (revistas internacionales de enfermería, organizaciones para el fomento de la investigación en cuidados enfermeros -Fundación Index, INVESTEN, Fundación Instituto Español de Investigación Enfermera, Enfermería Basada en la Evidencia (EBE). Y no menos importante, el impacto social que tiene el trabajo de la enfermera.
La lengua no es un elemento neutro; influye en la percepción de la realidad y, por ende, en el reconocimiento de nuestra profesión. Reivindicar una definición justa y precisa es también reivindicar el derecho de nuestra disciplina a ser nombrada con propiedad y respeto.
Tal y como concluyen Julio Fernández Garrido, Cristina Monforte Royo e Inmaculada García García en el prólogo de esta obra, “La enfermería no solo es una profesión, es una ciencia, una disciplina académica y una práctica indispensable para la salud de la población. Es nuestro deber garantizar que su nombre refleje con fidelidad su verdadera esencia.
Por una apuesta diaria y continua hacia el saber hacer enfermero y la normalización del uso de las palabras enfermería y enfermera/o.
Gran libro, gran trabajo.
Mi más sincera enhorabuena.
Rosa Martínez Sellarés
Presidenta de la SEEGG.