Desde la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica —SEEGG— celebramos la incorporación, por primera vez en Galicia, de plazas estatutarias específicas para enfermeras especialistas en Enfermería Geriátrica.
El Diario Oficial de Galicia publicó el 21 de julio de 2026 la resolución del concurso específico para el ingreso en la categoría estatutaria de personal enfermero especialista en Enfermería Geriátrica del Servicio Gallego de Salud —SERGAS—.
La resolución puede consultarse íntegramente en el siguiente enlace:
https://www.xunta.gal/dog/Publicados/2026/20260721/AnuncioG0003-140726-0001_gl.html
La resolución declara finalizado el procedimiento convocado en diciembre de 2025, nombra como personal estatutario fijo a las profesionales seleccionadas y les adjudica sus correspondientes plazas. En concreto, se han asignado cinco plazas: dos en el Complejo Hospitalario Universitario de Vigo y tres en el Complejo Hospitalario Universitario de Lugo.
Se trata de un avance especialmente relevante porque transforma el reconocimiento académico de la especialidad en puestos de trabajo específicos dentro del sistema sanitario público. No basta con formar enfermeras especialistas: es necesario que los servicios de salud creen categorías, plazas y puestos en los que puedan desarrollar plenamente las competencias para las que han sido preparadas.
Una especialidad oficialmente reconocida, pero implantada de manera desigual
La Enfermería Geriátrica está reconocida oficialmente en España desde la aprobación del Real Decreto 450/2005, de 22 de abril, sobre especialidades de Enfermería. Posteriormente, en 2009, se aprobó su programa formativo oficial.
La normativa define a la enfermera especialista en Enfermería Geriátrica como la profesional capacitada para prestar cuidados especializados a las personas mayores, así como para enseñar, supervisar, investigar, gestionar y liderar la atención enfermera destinada a esta población, especialmente ante situaciones de complejidad, fragilidad, dependencia o pluripatología.
Sin embargo, la existencia de una especialidad reconocida en el ámbito estatal no ha significado automáticamente su incorporación homogénea a los servicios autonómicos de salud.
El informe del Ministerio de Sanidad sobre la situación y las necesidades de las enfermeras en España, publicado en 2025 con datos recopilados durante 2024, señalaba que la implantación de las especialidades enfermeras —con la excepción de las matronas y, en menor medida, de Salud Mental— seguía siendo muy poco uniforme entre comunidades autónomas.
En el caso concreto de la Enfermería Geriátrica, el informe indicaba que la categoría profesional no estaba definida en Andalucía, Cantabria, Ceuta, Galicia, Melilla y País Vasco. También señalaba que Canarias y la Región de Murcia reconocían la categoría, pero sin que ello comportara necesariamente una diferenciación salarial.
La situación está evolucionando y la información debe actualizarse a medida que cada servicio de salud aprueba nuevas categorías y procesos selectivos. La resolución del SERGAS constituye precisamente un cambio sustancial respecto a esa fotografía anterior: Galicia pasa de figurar entre los territorios sin una implantación efectiva de la categoría a adjudicar sus primeras plazas estatutarias fijas de Enfermería Geriátrica.
Otras comunidades han avanzado mediante fórmulas diferentes. La Comunidad de Madrid dispone de la categoría estatutaria de enfermera especialista en Enfermería Geriátrica y ha desarrollado procedimientos de integración y selección. Castilla y León también ha convocado procesos específicos, incluyendo una convocatoria de promoción interna para cinco plazas de personal estatutario fijo especialista en Enfermería Geriátrica.
Estos avances son positivos, pero el conjunto del Estado continúa mostrando una realidad desigual. Según el territorio, una enfermera con el mismo título oficial puede acceder a una plaza específica de especialista, trabajar como enfermera generalista sin reconocimiento de su especialización o encontrar diferencias en sus funciones, retribuciones y posibilidades de desarrollo profesional.
## Reconocer la especialidad es responder al envejecimiento de la población
La creación de estas plazas no debe entenderse únicamente como una reivindicación profesional. Es, ante todo, una medida orientada a mejorar la calidad y la seguridad de los cuidados que reciben las personas mayores.
El envejecimiento demográfico, el aumento de la longevidad y la creciente prevalencia de fragilidad, dependencia, deterioro cognitivo, multimorbilidad y necesidades sociosanitarias complejas requieren profesionales con competencias avanzadas y específicas.
Las enfermeras especialistas en Enfermería Geriátrica pueden aportar un valor fundamental en ámbitos como:
* La valoración geriátrica integral.
* La prevención y detección de la fragilidad.
* La conciliación y seguridad en el uso de medicamentos.
* La prevención de caídas, deterioro funcional, delirium y otros síndromes geriátricos.
* La atención a personas con demencia y a sus familias.
* La planificación de cuidados ante situaciones de dependencia y complejidad.
* La coordinación entre hospitales, atención primaria, residencias y servicios sociales.
* La promoción del envejecimiento saludable y de la autonomía personal.
* El acompañamiento durante los procesos de final de vida.
Incorporar especialistas no significa sustituir a las enfermeras generalistas, sino enriquecer los equipos mediante perfiles capaces de asumir funciones avanzadas, liderar programas específicos, asesorar a otros profesionales y contribuir a la continuidad asistencial.
Un avance que debe tener continuidad
Desde la SEEGG felicitamos a las profesionales que han obtenido estas primeras plazas y reconocemos el paso dado por el Servicio Gallego de Salud.
La adjudicación de cinco plazas representa un comienzo histórico, pero debe ser también el punto de partida para continuar ampliando la presencia de la Enfermería Geriátrica en Galicia y en el resto de España.
Es necesario seguir avanzando en la creación de categorías estatutarias específicas, bolsas de contratación, ofertas públicas de empleo, concursos de traslados, puestos asistenciales especializados y modelos de carrera profesional que reconozcan la formación y las competencias adquiridas.
Asimismo, las plazas deberían vincularse progresivamente a las áreas en las que la especialidad puede generar un mayor impacto: unidades geriátricas hospitalarias, atención primaria, equipos de fragilidad, atención domiciliaria, coordinación sociosanitaria, hospitales de día, unidades de recuperación funcional y centros residenciales.
España cuenta con enfermeras especialistas preparadas para responder a uno de los principales desafíos sanitarios y sociales de nuestro tiempo. Ahora corresponde a las administraciones garantizar que su formación se traduzca en puestos de trabajo, competencias reconocidas y capacidad real para mejorar los cuidados.
La noticia de Galicia demuestra que avanzar es posible. Desde la SEEGG esperamos que este precedente impulse nuevas convocatorias y anime a todas las comunidades autónomas a consolidar definitivamente la Enfermería Geriátrica dentro de sus sistemas públicos de salud.