Cuando el liderazgo se juzga por el título y no por la competencia: una sentencia que invita a reflexionar
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En los últimos días, una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Baleares ha reabierto un debate que parecía superado en los sistemas sanitarios modernos: ¿quién puede liderar, gestionar y dirigir los equipos de salud? La revocación del nombramiento de una enfermera como directora de una Zona Básica de Salud en Mallorca no es solo una cuestión legal. Es, sobre todo, un síntoma de una resistencia estructural a aceptar la evolución real de las profesiones sanitarias.
La Alianza Española de Sociedades Científicas Enfermeras (ALESCE) ha sido clara y contundente en su posicionamiento. Lo ocurrido no puede analizarse como un caso aislado ni como una simple interpretación normativa. Esta resolución pone de relieve un conflicto más profundo: la persistencia de visiones corporativistas que conciben la gestión sanitaria como un espacio reservado a una única profesión, al margen de la competencia, la experiencia o los resultados demostrados.
Y los hechos son difíciles de ignorar. El nombramiento de la enfermera cumplía con los requisitos establecidos, contaba con el apoyo mayoritario del equipo multiprofesional —incluidos médicos— y su gestión había sido valorada como excelente por quienes trabajaron bajo su dirección. Nada de esto fue suficiente. No porque existiera una falta de capacidad acreditada, sino porque el cuestionamiento no se centró en el desempeño, sino en el origen profesional.
Resulta especialmente revelador que, durante el proceso, el Colegio de Médicos de Baleares retirara su recurso, quedando únicamente el presentado por un sindicato médico. Este dato desmonta la idea de una oposición unánime dentro de la profesión médica y evidencia que el conflicto no es interprofesional, sino impulsado por determinados sectores que defienden una concepción excluyente del poder y la gestión.
El problema de fondo es otro: la utilización de marcos normativos obsoletos para justificar decisiones que no responden ni al conocimiento científico actual ni a la realidad organizativa de los servicios de salud. Normas pensadas para sistemas sanitarios de otra época se convierten así en herramientas de bloqueo, generando inseguridad jurídica, tensiones innecesarias y un freno evidente a la innovación en los modelos de liderazgo.
En un contexto de creciente complejidad asistencial, el liderazgo sanitario no puede basarse en identidades profesionales, sino en competencias. Dirigir equipos de salud implica coordinar, comunicar, tomar decisiones informadas y orientar el trabajo hacia resultados en salud. Ninguna de estas capacidades es patrimonio exclusivo de una disciplina. Cuando se ignora esta evidencia, se perjudica no solo a las personas profesionales, sino al sistema en su conjunto.
Las consecuencias de este tipo de resoluciones van más allá del caso concreto. Se debilita la confianza en los equipos multiprofesionales, se alimentan enfrentamientos estériles y se dificulta la implantación de modelos de atención integrados y centrados en las personas. En última instancia, quienes salen perdiendo son las comunidades a las que el sistema sanitario debe servir.
ALESCE apunta también a una responsabilidad ineludible de las administraciones públicas: actualizar de forma urgente el marco regulador para alinearlo con la realidad actual de las profesiones de la salud. Mantener normas desfasadas no es neutral; favorece la preservación de privilegios y perpetúa desigualdades profesionales que ya no tienen justificación.
El debate no debería ser quién pierde poder, sino cómo se mejora la calidad, la eficiencia y la equidad del sistema sanitario. Avanzar exige integrar, reconocer y colaborar. Exige entender que el liderazgo basado en el mérito y la capacidad no amenaza a nadie, sino que fortalece a todos.
Porque el futuro de la sanidad no pasa por cerrar puertas, sino por abrirlas. No por excluir, sino por sumar. Y, desde luego, no por aferrarse a estructuras del pasado, sino por construir un sistema verdaderamente adaptado a las necesidades de la sociedad de hoy.