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Artículo de opinión: ‘Oportunidades perdidas’

Se veía venir. De hecho, cada vez más amigos y compañeros del sector me advertían sobre lo que a todas luces parecía ser una desgracia para los cientos de miles de personas mayores, sus familias, y los profesionales que viven y trabajan en las residencias de nuestro país; también en las de nuestra región.

Hace solo unos pocos días el consejo interterritorial del Ministerio de Servicios Sociales del Gobierno de España, encabezado por inexperta Ione Belarra, votaba por los pelos la reforma del modelo asistencial de las residencias, centros de día y otros servicios de la dependencia. Una reforma llena de utopías y delirios, aprovechando la demanda de un cambio que venían pidiendo, no lo olvidemos, únicamente el sector de gestores, empresas y organizaciones sin ánimo de lucro, y de estas tanto las religiosas como las laicas. Pero no a causa de la pandemia, sino desde hace muchos años. Y curiosamente este nuevo modelo, una falacia populista más, es precisamente lo que hace inviable la necesaria reforma de un sector cuyo avance es a todas luces asincrónico con las nuevas demandas de las personas a las que pretende atender y cuidar.

No se entiende como se ha dejado pasar un tren que sin duda difícilmente volverá a pasar. Porque lo que harán otros, los que vengan después sean quienes sean, no será plantear una buena alternativa, sino parchear cutremente lo que se ha votado en esta comisión; por lo visto parece que es tradición en política. Esto fue lo que ocurrió con la denostada ley de dependencia; es lo que pasa cuando el Gobierno invita pero son las comunidades autónomas quienes deben pagar.

En la región de Murcia deberíamos compensar estos malos augurios con la esperanza de que el Gobierno regional, una vez ha votado públicamente en contra en la citada comisión interterritorial, promueva, emulando a su compañera ideológica en Madrid, una norma votada en la Asamblea Regional que regule adecuadamente el funcionamiento de estos centros. Pero no ajustándose a los mismos presupuestos que tenemos, porque ya sabemos que están infrafinanciados por el Gobierno de España, como también lo estuvieron cuando mandaban otros en Madrid, por cierto. Se debe tomar de una vez en serio el envejecimiento poblacional, el de nuestros padres y abuelos, y el nuestro; sí estimado lector, también el suyo y el mío. Si bien todo el mundo prefiere envejecer en su casa, sabemos que en estos momentos entre un cinco y un siete por ciento de personas mayores, muy dependientes, van a hacerlo en una residencia; y la demanda irá subiendo previsiblemente. No podemos esperar más tiempo a que los servicios que se ofrecen en las residencias estén vinculados a los mismos presupuestos un año tras otro. La sociedad pide otra cosa, y ya no puede aguantar más. La pandemia nos ha recordado lo cogido con pinzas que está el sistema de provisión de cuidados en las residencias de mayores y de discapacitados.

Si bien no podemos esperar del Gobierno Nacional cordura y sensibilidad, debemos exigírsela al Gobierno Regional, el que gestiona la vida de casi dos millones de murcianos. Sabemos que el nuevo modelo no es asumible económicamente, ni para los gestores ni para los dependientes y sus familias, que son los que contribuyen con el copago. Pero si por lo visto sí es asumible con esos mismos raquíticos presupuestos pensar en promover una nueva provincia en nuestra región, con más diputados y duplicando el gasto en organismos claramente innecesarios, no podemos esperar menos esfuerzo económico en lo referente a los servicios sociales públicos y privados. Desde nuestra región se debe promover más antes que después un paso adelante, que de manera coherente con las posibilidades económicas, sea valiente y ayude a avanzar en un modelo propio, como va a hacer Madrid, que venga a sumar posibilidades y esfuerzos, contando con todos los agentes, también los colegios profesionales y las sociedades científicas desde el primer momento, que sea fruto de pensar más en las personas mayores y discapacitadas que sufren que en las que votarán el verano próximo.

No es momento de tomarnos el pelo. En servicios sociales la demagogia política siempre lleva al sufrimiento de las personas, en nuestro caso, el de las mayores, el de sus familias, y el de las que les cuidan. No hay mejor oportunidad para que los políticos demuestren a la sociedad que son personas que piensan en las personas. No queda tiempo para otra cosa.

Carmelo Gómez Martínez

Presidente Sociedad Murciana de Enfermería Geriátrica y Gerontológica y vocal de la SEEGG en Murcia

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