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El Alzheimer es la primera causa más frecuente de enfermedad neurodegenerativa a nivel mundial y afectan mayoritariamente a las personas mayores.

La demencia

Qué es…

La Organización Mundial de la Salud ha señalado hace ya unos años que la demencia es un problema de salud pública. Se prevé que el número total de personas con demencia será de 132 millones de personas en 2030.

La demencia es un síndrome que implica afectación de las funciones cognitivas (especialmente de la memoria, pero también del lenguaje, la capacidad de reconocer objetos, etc.), afectación del desempeño de la actividad normal y un declive progresivo de la capacidad funcional.

Cómo es…

La clasificación más habitual del tipo de demencias suele ser en primarias (son enfermedades en sí mismas que cursan con demencia) o secundarias (la demencia aparece secundariamente a otra enfermedad). De tipo primaria la más frecuente es la Enfermedad de Alzheimer. Una demencia de tipo secundaria es la que puede aparecer en la enfermedad de Parkinson (hasta casi en el 20% de los pacientes).

Pero existen más tipos de demencia, la segunda más frecuente es la demencia de tipo vascular, la que se relaciona con problemas de riesgo sanguíneo inadecuado. También está la demencia por Cuerpos de Lewy y la Demencia Fronto Temporal. Aunque todas ellas tienen síntomas comunes también presentan características únicas que permiten su diagnóstico acertado.

Y saber qué tipo de demencia presenta la persona es muy importante para el tratamiento porque no siempre se da el mismo abordaje.

Cuál es…

El Alzheimer es la demencia más frecuente (en España casi 800.000 personas), cursa inicialmente con una afectación de la memoria a corto plazo pero a medida que avanza la enfermedad aparecen más síntomas cognitivos (afectación del lenguaje, del reconocimiento de objetos, dificultades de cálculo, de lectura y escritura), emocionales y conductuales (apatía, agitación, incontinencia) y una afectación grave para el desempeño funcional y el autocuidado. Es denominada la enfermedad del cuidado por excelencia, puesto que requerirá a medida que avanza, la atención y cuidado de una segunda persona.

Cuándo detectar…

El impacto de la demencia es brutal, pero no solo para la vida del paciente sino de todo su entorno, especialmente el familiar. La familia y cuidadores son considerados un pilar fundamental para establecer un cuidado de calidad. De ahí que en esta enfermedad se hable de que la unidad de cuidado es el binomio paciente-cuidador.

Detectar la demencia a tiempo es muy importante porque nos permitirá poner en marcha recursos para frenar en la medida de lo posible su avance. Ahí juega un papel importante la familia, que suele ser la primera en darse cuenta de que “algo raro” pasa. También es muy importante saber que hay cosas “que no son propias de la edad” y que cualquier situación extraña debe ser consultada (cosas que antes la persona no hacía, cambios en la personalidad, pérdidas de memoria que antes no tenía, desorientaciones).

De ahí que consultar al médico de familia, a la enfermera, al neurólogo sea importante. Cada vez existen test e instrumentos que permiten afinar y detectar situaciones que puedan indicar demencia o deterioro cognitivo leve (una fase inicial). Pero la parte verdaderamente importante suele ser al entrevista con el paciente y con la familia, porque ahí es donde el profesional tiene mucha información que pueda ayudarle a orientar el diagnóstico.

Cómo evoluciona y cómo se trata…

La demencia suele afectar a cada persona de manera diferente aunque los síntomas y signos son similares. Hoy sabemos que un estilo de vida saludable y una buena reserva cognitiva ayudan a frenar el avance y a mantener las funciones estables el máximo tiempo posible. Aunque no existe tratamiento curativo para las demencias, especialmente para las primarias, ya hay una serie de pautas que han demostrado ser eficaces en el retraso del avance de la enfermedad, y en este orden:

  • Actividad física moderada, 40 minutos, tres veces por semana.
  • Socializar, favorecer que la persona se comunique, se relacione con otras personas, haga actividades gratificantes y evite el aislamiento.
  • Mantener la mente activa, con actividades satisfactorias que supongan un reto estimulante, aprender cosas nuevas, participar en talleres de estimulación cognitiva.
  • Dieta saludable y equilibrada, con reducción de grasas.
  • Controlar adecuadamente enfermedades crónicas que la persona puede tener como la hipertensión, la hipercolesterolemia o la diabetes.
  • Dormir y descansar adecuadamente, algo que suele verse alterado con el avance de la enfermedad. Se sabe que el insomnio crónico tiene un impacto negativo sobre la enfermedad.

Destacar:

  • La demencia es una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores en el mundo entero.
  • La demencia tiene un impacto físico, psicológico, social y económico en los cuidadores, las familias y la sociedad.

Para saber más:

Galvin JE, Sadowsky CH; NINCDS-ADRDA. Practical guidelines for the recognition and diagnosis of dementia. J Am Board Fam Med. 2012;25(3):367-382. PMID: 22570400 www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22570400.

Knopman DS. Alzheimer disease and other dementias. In: Goldman L, Schafer AI, eds. Goldman’s Cecil Medicine. 25th ed. Philadelphia, PA: Elsevier Saunders; 2016:chap 402.

Manthorpe, J., Iliffe, S., & Eden, A. (2003). Early recognition of dementia by nurses. Journal of Advanced Nursing, 44(2), 183-191.

Peterson R, Graff-Radford J. Alzheimer disease and other dementias. In: Daroff RB, Jankovic J, Mazziotta JC, Pomeroy SL, eds. Bradley’s Neurology in Clinical Practice. 7th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2016: chap 95.

Autora:

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Carmen Sarabia Cobo, enfermera, doctora en Psicología, especialista en neurospicología, envejecimiento y demencias. Departamento de Enfermería, Escuela de Enfermería, Universidad de Cantabria.