Entrevista a Mª Victoria García López

Recientemente ha salido publicada una entrevista a nuestra compañera Mª Victoria García López que podréis acceder a través del siguiente enlace http://farmacosalud.com/la-ayuda-que-los-familiares-pueden-brindar-las-enfermeras-fundamental-para-el-bienestar-del-usuario-de-geriatria/

Esperamos que sea de vuestro interés

¿Aceptaríamos que los cuidados personales puedan ser sustituidos por robots?

Por todos es conocido las líneas de tendencia de crecimiento demográfico del grupo de edad de las personas mayores y que entendemos que, con el tiempo, podrán llegar a necesitar cuidados de personas para realizar actividades de la vida. Por tanto, cada vez se requerirá de más personas que atiendan las necesidades de este grupo de edad, pero las persones en edad laboral tiende a la inversa de las personas mayores.

¿Como se podrán dar los cuidados a un grupo creciente si cada vez hay menos persones que puedan darlos?

Así que hay que empezar a dar soluciones imaginativas a este problema inminente y una de ellas puede ser la incorporación de la mano de obra no humana en las atenciones mediante el uso de robots.

Otros sectores ya han iniciado este proceso, así ya podemos ver robots fabricando coches, atendiendo la recepción de hotel en Japón o dirigiendo el tráfico y dando indicaciones en Dubai.

Esta posibilidad se ha de estudiar, pero, ¿que pasa con las relaciones humanas e interacciones en la dispensación de los cuidados? ¿Estamos preparados para este posible cambio? ¿Las personas aceptaríamos ser cuidados por robots?

Bajo esta idea el “Hospital Universitari de Sant Joan de Reus” presentó poster en el pasado XXV congreso de la SEEGG de Girona con el título “Robótica y calidad de vida en el adulto mayor”.

Algunas de las conclusiones serían que las persones aceptarían el uso de robots para algunos quehaceres (medicación, asistencia hogar), pero sienten preocupación a la perdida total del contacto con las personas, sobretodo por las actuaciones de carácter más intimo (higiene).

Póster presentado al XXV Congreso de la SEEGG en Girona 2018

Pero la duda que surge es que si estas ideas se mantendrán dentro de más de 50 años. Hemos de pensar que hace tiempo que las personas nacidas en el nuevo mileno “millenialls” ya están llegando a la edad laboral. Estamos hablando que los nacidos actualmente lo han hecho rodeados de tecnología y los mayores actuales no han podido cocerla hasta hace pocos años.

¿La tendencia a querer más relaciones personales en las atenciones y cuidados se va a mantener o, por el contrario, vamos a tener más “pudor” y querremos que los robots las realicen?

Algunas de las cualidades de las enfermeras como la empatía, flexibilidad o ética del cuidado, tendría que ser plantearse si los robots serian capaces de realizarlas.

Yo creo que por el momento no, pero puede con la introducción de “inteligencias artificiales” más avanzadas haga replantearlo en un futuro.

 

José L. Monserrat

Residencia Palau

BOE de prescripción enfermera:

Ya está aquí, y lo hemos leído. Y en esta entrada resumimos los puntos claves del RD1302/2018 .

¿Qué productos y cómo podremos prescribir?

Productos sanitarios y medicamentos sin receta médica. De forma autónoma, atendiendo a criterios de responsabilidad profesional.
Medicamentos de prescripción médica que no requieren de un diagnóstico médico ya que se trata de actuaciones enfermeras. Las enfermeras actuarán conforme a protocolos previamente establecidos entre los profesionales y las autoridades pertinentes. Tales como vacunas, material de curas de heridas, analgésicos, etc.
Los medicamentos sujetos a diagnóstico y prescripción médica. Después del diagnóstico y la prescripción médica, las enfermeras actuarán conforme a protocolos previamente establecidos entre los profesionales y las autoridades pertinentes.

¿Qué papel tienen los protocolos y guías de práctica clínica y asistencial?

Para la prescripción por parte de las enfermeras de medicamentos que requieran receta médica, se establece la creación de protocolos y guías de práctica clínica y asistencial que establecerán y delimitarán las bases de la actuación de todos los profesionales.
Estos protocolos y guías serán acordados en el seno de la Comisión Permanente de Farmacia del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, con la participación de las organizaciones enfermeras y médicas y validados por la Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación del Ministerio de Sanidad , Consumo y Bienestar Social.


¿Cuándo estarán listos estos protocolos y guías?

El Real Decreto prevé un plazo máximo de dos años a fin de aprobar y validar estos protocolos y guías de práctica clínica y asistencial.

La disposición transitoria única establece que con carácter excepcional y hasta que se aprueben y validen los protocolos y guías de práctica clínica y asistencial o, en todo caso, hasta cumplirse el plazo máximo previsto para su aprobación, las enfermeras y enfermeras que hayan desarrollado funciones de indicación, uso y autorización de dispensación de medicamentos y productos sanitarios de uso humano como consecuencia de la aplicación de la normativa autonómica vigente sobre la materia, podrán seguir aplicando los referidos protocolos y guías en los términos establecidos en la normativa autonómica por la que accedieron al ejercicio de estas competencias.


¿Cómo se hará la indicación y dispensación?

Sólo se podrá hacer mediante orden de dispensación y deberá incluir sus datos de identificación, número de colegiado / a o, en el caso de órdenes de dispensación del SNS, el código de identificación asignado por las administraciones competentes o, en el caso que corresponda, la especialidad oficialmente acreditada.
En el caso de medicamentos sujetos a prescripción médica también se incluirá la información correspondiente al protocolo o la guía de práctica clínica y asistencial en la que se fundamenta.


¿Qué necesitará para poder prescribir?

Todas las enfermeras y enfermeros deberán acreditarse como prescriptores.

Los requisitos son:

En el ámbito general

Disponer del título de grado, diplomatura o ATS, o equivalente.

Acreditar una experiencia profesional mínima de un año o superar un curso de adaptación que la administración sanitaria ofrecerá de manera gratuita

En el ámbito de las especialidades

Disponer del título de grado, diplomatura o ATS, o equivalente.
Dispuesto del título de enfermera especialista
Acreditar una experiencia profesional mínima de un año o superar un curso de adaptación que la administración sanitaria ofrecerá de manera gratuita

¿Quién le acreditará?

El procedimiento para la acreditación de las enfermeras y enfermeros será regulado por las comunidades autónomas en el ámbito de sus competencias.

¿Cómo afecta a las matronas?

Las matronas tienen reconocidas las actividades para el diagnóstico, supervisión, asistencia al embarazo, parto, posparto o de recién nacido normal. Este RD se entiende sin perjuicio del RD 581/2017.

Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la Enfermería Geriátrica

Aunque es una mera declaración de intenciones, no podemos más que alegrarnos al leer: “En el ámbito del Servicio Aragonés de Salud, se crea la especialidad de Enfermera/o especialista en Enfermería Geriátrica, clasificada como profesión sanitaria de nivel diplomado con título de especialista en ciencias de la salud (subgrupo A2)”.

Desde el Servicio Aragonés de Salud se crea la categoría profesional y se le da potestad al Director gerente (a 5 de Julio) para llevar a cabo los cambios oportunos para poner en práctica lo que dice la orden. Ya sabemos que los especialistas deben convivir con los enfermeros generalistas, por eso en la SEEGG ya pensamos en que puestos, de qué manera se podía encajar esta figura de especilistas en geriatría dentro del ámbito asitencial.

En muchas bolsas de trabajo de ciertas comunidades (Valencia, Castilla La Mancha, Andalucía…), se abre la puerta a bolsas específicas para categorías de enfermeras especialistas en Salud Comunitaria, Salud Mental algunas o Pediatría, nos gustaría saber como está esta situación en tu provincia si nos estás leyendo? (deja un comentario)

Conocemos algunas iniciativas privadas de un centro de atención a enfermermos de Parkinson que han contratado una enfermera especialista en geriatría, o en la misma Fundación Matia, siendo éste un requisito imprescindible (el del título de especialista en geriatría).

Desde luego la prensa cada vez se hace eco de la necesidad de personal cualificado al cuidado de las personas mayores: en la vanguardia , por ejemplo o los muchos recortes de prensa que he leído en los últimos meses, que al parecer no hay enfermeras ni en Madrid, ni en Barcelona ni en Castilla La Mancha (que yo sepa) para cubrir las vaciones en residencias y Centros sociosanitarios… claro!! para empezar se paga mejor en los hospitales, y  como no se exige especialidad alguna las enfermeras que no tienen contrato (suelen ser recién salidas de las facultades) tienen mucho más interés por el paciente agudo.

Lo dicho, aunque es un pasito muy pequeño para el hombre, tal y como está la coyuntura social debemos tomárnoslo como un GRAN PASO PARA LA ENFERMERIA GERIATRICA!!!

Hay días en que pierdo la fe, pero hoy no!

Buenos días:

Hoy me voy a permitir el lujo de escribir una entrada más personal y subjetiva que otros días. Este último mes he impartido un curso para auxiliares de enfermería, TCAE,  auxiliares de geriatría y enfermeros. He tenido la oportunidad (como en otros cursos) de conocer gente estupenda, con ganas de realizar cuidados de calidad, preocupadas por  atención que realizan todos los días con los usuarios de residencias. Y ellas suelen contar: “tengo un paciente: Juan…” y yo enseguida las corto: No,no digas su nombre propio, aunque nadie aquí sabe quien es ni lo va a publicar pero….” Pero no es maravilloso que siempre se sepan sus nombres propios????

Sea el tema que sea el curso siempre salen a colación comentarios tipo “es que en mi residencia no hay…”, por ejemplo hablando de curas de úlceras en una residencia parece que no había disponibilidad de hojas de bisturí para los enfermeros que necesiten realizar un pequeño desbridamiento, o no hay grúas para movilizar adecuadamente, y sobre todo no hay suficiente personal. En este último curso tan  preocupadas estaban por el personal que tomé una hora del curso para explicarles lo que era el ratio y como se calculaba aquí en Cataluña. Ya os lo digo: hecha la ley, hecha la trampa.

Pero más grave aún es la sensación de inferioridad que tienen estos profesionales (me refiero a los del sector de las residencias en concreto) con respecto a los demás profesionales de la salud. Es decir ya no solo socialmente sino dentro de nuestro gremio se ve como menos relevante un auxiliar de enfermería que trabaje en una residencia al que trabaja en el hospital.

Bueno podríamos analizar motivos sociales, como lo hacemos cuando hablamos de maltrato a los mayores, y es verdad que socialmente es menos relevante tratar a un niño que a un viejo. Fácil, para tratar con niños hay perfectamente regulado una titulación universitaria y un grado medio para poder trabajar en una guardería, y los padres nos cuidamos mucho de saber que cualificación tienen los maestros de nuestros hijos, pero para trabajar en geriatría casi todo vale? Ya hemos comentado que no se ha reconocido la especialidad de enfermería en geriatría a nivel laboral. De hecho en España todavía hay comunidades autónomas que no reconocen las especialidad médica de geriatría, o incluso grandes Hospitales que no tienen esta especialidad (mucho menos los centros de salud, que esto si que es otra guerra política abierta). Si no que lo más grave y la mayor discriminación que recibimos en el sector residencial es lo que cobramos: GANAMOS MUCHO MENOS DINERO!

Creo que de aquí derivan muchos de los demás prejuicios que se hacen por otros profesionales de la salud y por la sociedad en su conjunto. Es fácil, si te pagan menos dinero es porque tu trabajo es menos relevante. No hacen lo mismo un auxiliar hospitalario que uno de una residencia? el primero tiene más medios y los pacientes tienen un enfermedad aguda pero los segundos tienen un ratio mucho mayor con menos complejidad (esto muy entre comillas).

A la vez que ocurre todo esto, cada vez hay más residencias con dificultad para mantener una plantilla adecuada y estable, los profesionales en cuanto pueden se van, y los directores y responsables de recursos humanos se extrañan??

Aquí hay mucha tela que cortar… el precio de una cama de residencia, el cambio de perfil del usuario desde la entrada en vigor de la ley de la dependencia mientras que no han cambiado los baremos, la privada, la concertada, la publica…. Hay días que pierdo la fe.

Y cuando explico todo lo anterior en los cursos, porque es nuestra realidad y creo que hay que ser sinceros; los alumnos me miran como pidiéndome un rayo de luz, una esperanza, algo que podamos hacer para cambiar en algo esta situación: este es el momento en el que pienso HOY NO ES EL DÍA DE PERDER LA FE!!

Entonces yo cuento que la fe mueve montañas, que la unión hace la fuerza, porque somo tantos que trabajamos en geriatría y no se nos reconoce, estamos tan desperdigados por la geografía en residencias, centros sociosanitarios, pequeños servicios a domicilio de un hospital o de un centro de salud… Yo he decidido colaborar a través de la SEEGG para poner mi granito de arena, vosotros?

Dedico este post a todos los trabajares buenos de geriatría y en especial a los maravillosos profesionales que me he encontrado en este último cuso! GRACIAS, porque cuando me hacéis esas preguntas pienso que: “Hay días en que pierdo la fe, pero HOY NO!

Autonomía: la garantía de la dignidad

Por Carmelo Gómez

No son pocas las ocasiones en que nos referimos a la autonomía como meta en los cuidados al anciano, como con cualquier otra persona objeto de cuidados, aunque en el caso de los mayores esta misión no está exenta de dilemas. El más reciente de los dilemas se me ha vuelto a poner enfrente sobre todo después de conocer el contenido de una sesión formativa que el IMSERSO ha realizado en torno a las sujeciones físicas. Si bien el tema es muy amplio, mi propósito es abordarlo poco a poco, a modo de capítulos, siendo el primero de los mismo este que acabamos de empezar.

Este tema tan candente, nunca mejor dicho, es uno de los más controvertidos en Enfermería pues muchas veces en los que desempeñamos nuestra labor en este terreno profesional recae el peso de colocar una sujeción a los pacientes mayores. Esta intervención, más allá de un mero tecnicismo llevado al terreno de la praxis, supone una confrontación con el mundo de la ética asistencial. Si bien no me gusta recurrir a la ética principialista de Bechaump y Childress, sin abordar previamente con los lectores los riesgos de la misma, ya planteados por Diego Gracia hace años, posiblemente sea la más conocida por ser la única manera de acercarse a la ética que algunos profesores universitarios procuran a sus alumnos desde un analfabetismo académico digno de resaltar.

Así, aparentemente las enfermeras nos encontramos ante cuatro principios, esto es, autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia, cuando se trata de abordar una serie de dilemas que se dan en nuestro día a día profesional. Si bien es cierto que la autonomía aparentemente resalta sobre otros principios, no podemos dejar de observar estos, pues de su análisis van a ponerse en contradicción con la primera.

Este sería el caso de la utilización de sujeciones físicas en pacientes mayores sin capacidad cognitiva, ya sea esta reconocida legalmente (incapacidad legal, o incapacidad por derecho) o no (incapacidad de hecho) que ponen e en entredicho la autonomía de los mismos. Cuando ya no podemos hablar de la autonomía del paciente como argumento que nos ilumina para acertar moralmente, en cuanto a preferencias de la persona, y legalmente, en cuanto a cumplir lo expuesto en la Ley 41/2002 de Autonomía e Información al paciente, lo que nos queda es un verdadero dilema: ¿porque estoy sujetando a esta persona?.

Esta pregunta, si bien a algunos les cuesta admitir su relación con la enfermería, es el centro del dilema. Una vez a que la autonomía del paciente queda abolida hasta el punto de suponer un riesgo para su salud (autolesiones, coprofagia, lesiones a terceros, caídas, etc…) no podemos dejar de opinar, por lo menos, sobre la eticidad de la intervención de la que hablamos.

Para hacer un breve análisis, muy escueto lamentablemente, de la eticidad de la sujeción mecánica, debemos razonar sin dejarnos llevar por las pasiones que de manera evidente se interponen a veces en nuestro camino hacia una intervención éticamente deseable. Ante la situación que se nos da de que un anciano no puede razonar adecuadamente por si mismo, y por ello no poder consentir legalmente, ¿que nos queda?; ante esta pregunta algunos refieren que lo que queda es la responsabilidad diferida en los familiares o responsables legales, o sea, que los familiares decidan sin más. Ya, pero ¿lo que quieren los familiares y/o responsables es siempre lo mejor para el paciente?

A modo de ejemplo: si un anciano demenciado empieza a dejar de deglutir porque ya no sabe masticar y tragar, ¿que hacemos?¿dejamos de alimentarle sin más?. Esto mismo es lo que me expusieron el año pasado en un taller de bioética y nutrición en Barcelona, impartido por médicos, y ninguno con formación en bioética. Yo creo que no podemos dejarle sin alimentación.

La experiencia nos dice que hay otras maneras de proporcionarle sustento nutricional sobre todo cuando es constatable que la negativa a tragar es producto de una apraxia bucofaríngea como consecuencia del progreso de su demencia, por ejemplo, y que hasta que el paciente entre en una fase de preagonia o agonía pueden pasar ¡¡años!!. Lo contrario es procurarle la muerte al paciente lejos de la evolución propia de su enfermedad. Con la sujeción ocurre lo mismo, esto es, el mismo proceso.

El proceso consistiría en lo siguiente: planteamiento real del problema (desnutrición/infecciones), relación del problema con la evolución del paciente (no tragar/comer sus propias heces), alternativas terapéuticas, conocer la voluntad de los familiares, decidir la mejor opción de entre las posibles. Este proceso, tan sencillo en apariencia, se ve en numerosas ocasiones enturbiado por elementos externos a nuestro entender razonado, que van desde posturas institucionalizadas (por ejemplo, el no poner PEG en quirófano a pacientes demenciados como norma) a posturas más individuales (“yo no me meto en lo que decida la familia”), pasando por posturas radicales antisujeciones físicas en favor de “alternativas” no menos exentas de dilemas éticos como medicar al paciente con fármacos de manera que aboliendo su capacidad motora no se mueva y así no tener “nada que sujetar”.

Otros elementos son la escasa formación pre y postgrado en cuanto a sujeciones se refiere, también el desconocimiento acerca de que es una sujeción y/o el planteamiento heterogéneo de esto que exponen los profesionales de los juzgados. ante este panorama: ¿Cual es nuestra postura, como disciplina en general y como enfermeras en particular?

Hasta aquí, a modo introductorio, dejamos abierto el debate para podernos situar con valentía, pero sobre todo con la razón como elemento fundamental para empezar a dirimir acerca de la eticidad de nuestras intervenciones, concretamente en cuanto a sujeciones físicas se refiere. En consecutivas entradas hablaremos de los diferentes elementos del proceso de valoración del peso ético de nuestra intervención que hemos expuesto en esta entrada.

Esperamos vuestras aportaciones.